La mirada de la familia, en la construcción de género | Paola Pozzi | Coaching, Formación, Igualdad
Muchas de nosotras hemos sido educadas a través de estereotipos o roles de género tradicionales que siguen estando en nuestra mente, marcando en mayor o menor medida nuestra existencias y decisiones diarias. La construcción de género en la familia no es inocente pero aun así pasa desapercibida por la gran carga emocional, afectiva y relacional que conlleva todo este aprendizaje para quienes lo recibe sin cuestionarlo.
familia, educación no sexista, estereotipos de género,
5378
post-template-default,single,single-post,postid-5378,single-format-standard,tribe-no-js,tribe-bar-is-disabled,ajax_fade,page_not_loaded,,no_animation_on_touch,qode_grid_1300,qode-theme-ver-16.8,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.2,vc_responsive

La mirada de la familia, en la construcción de género

La familia es un sistema, es decir,  un conjunto organizado e interdependiente de personas en constante interacción, que se regula por unas reglas y por funciones dinámicas que existen entre sí y con el exterior. La familia, es un grupo con una identidad propia y como escenario en el que tienen lugar un amplio entramado de relaciones propio de todos los sistemas vivos.

La familia e construye mediante un sistema de valores y creencias compartidos, por las experiencias vividas a lo largo de la vida, y por los rituales y costumbres que se transmiten generación tras generación que dan vida a lo que se llama,  la cultura familiar. Esa cultura familiar crea una identidad de grupo y un sentido de pertenencia que responde a las necesidades de filiación y pertenencia de sus miembros.

La cultura familiar crea identidad de grupo

La familia, como sistema abierto y vivo, significa que está en continua interacción con otros sistemas. Existe, por lo tanto, una interacción entre la familia y la sociedad en la cual la familia está sumergida. A través del proceso de socialización, en muy temprana edad, las niñas y los niños aprenden los valores y las normas que se encuentran en la sociedad, serán tratado dentro de la familia de una forma diferente en función de lo que la sociedad considera oportuno para ser niña o niño. Las familias refuerzan estas diferencias estimulando aspectos diferentes según el sexo con el que se haya nacido, ofreciendo actividades distintas a las niñas y a los niños.

Con el proceso de socialización familiar se termina para construir el género y los nuevos miembros de la familia van aprendiendo el comportamiento que cada cual tiene que asumir en función de si es mujer o hombre.  

Educación no sexista

La construcción de género en la  familia no es inocente pero aun así pasa desapercibida por la gran carga emocional, afectiva y relacional que conlleva todo este aprendizaje para quienes lo recibe sin cuestionarlo.

El proceso de socialización familiar es el espacio donde se transmiten estereotipos y roles de género. Este inofensivo aprendizaje sobre el género, condicionará la vida de las personas durante todo lo largo de sus vidas, porque supeditará:

  • gustos,
  • maneras de estar en la vida,
  • expectativas,
  • sentimientos,
  • ocupaciones y empleo. 

Muchas de nosotras hemos sido educadas a través de estereotipos o roles de género tradicionales que siguen estando en nuestra mente, marcando en mayor o menor medida nuestra existencias y decisiones diarias.

Si reflexionamos y pensamos a como los roles de género han influido en nuestras vidas y decisiones desde las más pequeñas decisión como, llevar un tipo de peinado o un vestido,  hasta las decisiones más importantes como, la elección de una carrera universitaria o un tipo de trabajo, nos asombra ver como las influencias que hemos recibido por parte de la familia en la cual hemos crecido, pueden marcar el camino de vida de una persona e incluso, nuestra forma de ser.  

Si vuelvo a m infancia y adolescencia con la mirada de la mujer que soy hoy, me doy cuenta de los numerosos estereotipos que han marcado mi educación como niña y adolescente y han orientado mi futuro como mujer.

Las creencias y la cultura de mi familia, fue fundamental en la elección de mis estudios superiores. Elegí una escuela profesional en contabilidad y administración (que por cierto, odiaba) porque eran estudios que permitían, una vez finalizados, encontrar un empleo bastante rápido y cerca de casa. Cursar una carrera universitaria implicaba años de estudios y años en prácticas para  adquirir experiencia y forjar una carrera profesional sólida.

En aquel entonces existía (y creo que todavía existe) la creencia que  para una mujer no eran necesarios tantos “estudios rebuscados”, considerado que, lo más importante para una mujer, era casarse y tener descendencia, ya está.  Total, ¿porque una mujer va a estudiar tanto si luego lo tiene que dejar para la cuidar de tus peques?

Ideas o creencias de género como esta hacen que los miembros más jóvenes de la familia sigan repitiendo pautas que limitan opciones e obstaculizan el desarrollo del talento.

El poder de la mirada que las personas de nuestra propia familia tiene un gran peso. Se trata de una mirada poderosa, de gran influencia, en algunos casos transformadora y en otro limitadora, pero nunca es una mirada neutra que no deja rastro.

La partencia a un sistema implica aceptar de forma consciente y mayoritariamente inconsciente una serie de normas, reglas, valores y creencias que nos identifica como parte de un grupo, de una familia o sistema humano y que marcan un destino de vida.

Sin embargo, hay esperanza y uno de los aspectos más importante e interesante que se está verificando en estos últimos años en las familias modernas,  es una mayor consciencia acerca del impacto de los estereotipos de género en la educación de los niños y niñas.  Las nuevas generaciones de padres y madres están más atentos y  son más conscientes  de una educación cada vez más libre de estereotipos de género. Educar en la igualdad, evitando deliberadamente una educaciòn sexista abre posibilidades en las vidas de los niños y especialmente de las niñas.

Una educación no sexista genera un cambio poderoso en la cultura familiar porque libera a los niños y niñas de los límites de una visión sesgada de la vida.

Surge la necesidad de sensibilizar a la familia en la temática de género, ya que es en el hogar donde se aprenden las pautas básicas de lo que significa ser niño o niña, hombre o mujer, asumiendo roles que probablemente desempeñarán en su vida adulta.

Paola Pozzi

Coaching, Formación y Género

No Comments

Post A Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
1
Hola ¿en qué puedo ayudarte?
Powered by